Foxcatcher es una cinta que debió estar nominada a Mejor Película y contender contra Whiplash por la estatuilla dorada…aunque de haber figurado en esa categoría…Birdman habría estado irremediablemente de sobra en los Óscares. Y explico por qué:

  1. Foxcatcher es una cinta dirigida por Bennett Miller (Estados Unidos, 2014) en la que se reproducen hechos verídicos sobre los campeones mundiales de lucha libre Mark Schultz y su hermano Dave.
  2. El guión es una crítica impecable al culto que los norteamericanos rinden a sus atletas, desmitifica la figura de los “mentores deportivos” y cuestiona sutilmente el vínculo ideológico entre honra, atletas y patriotismo (independientemente de su apego, o no, a la biografía de los protagonistas).
  3. En el culto “patriota-deportivo”, hay una figura rodeada de poder, misticismo y atracción que funciona para “incentivar” a las nuevas generaciones y para promover un sentimiento de fe en la victoria: los mentores. Esos “aristócratas” que destinan generosos donativos a las causas nobles y que en sus ratos libres, coleccionan piezas de valor sean éstas animales, objetos, personas o deportistas. En ese rubro aparece el “entrenador” John Du Pont aristócrata impulsor de la lucha libre olímpica (sin practicar esta disciplina), quien recluta luchadores y elimina de sus “nuevas adquisiciones” todo obstáculo a su alto desempeño: ofrece casa, comida y un jugoso sustento…todo dentro de su mansión.
  4. Foxcatcher plantea cómo esos “privilegios” deterioran la disciplina de los deportistas en detrimento de su inevitable destino: el olvido y/o la muerte simbólica (en el mejor de los casos). Sobra decir que a nivel técnico, Miller trabaja con prudencia los planos indirectos y generales, haciendo del plano figura su mejor aliado para resaltar el gran trabajo de interpretación que realizó Channing Tatum en su papel de Mark Schultz.
  5. En suma, Foxcatcher es una crítica abierta a un tema que incomoda a la sociedad norteamericana porque toca las bases de su nacionalismo, religión y cultura. Y entonces…¿cómo es que no está nominada? Por esas mismas razones.

Ahora bien, en la categoría a Mejor Película figura Birdman: cinta que a nivel de representación, elabora un falso ensamble histriónico sobre los dilemas mentales de los actores para “construir” personajes (dilema y guión que Roman Polanski exploró un año atrás en su obra: “La Venus de las Pieles” -Francia, 2013-). Los primeros 85 minutos son una avalancha de recursos cinematográficos que atropellan con la narración: lluvia de paneos, tormenta de planos en rotación, montajes abruptos para destacar el steadycam, ágiles “planos contra planos” que se estrellan en la pantalla con los primerísimos primeros planos y colisionan con los ingeniosos zoom por segundo…Y todo este montaje es apenas un resabio experimental de las grandes obras de Coppola, Polanski, Lynch y Kieslowsky.

En fin. No se trata de cuestionar el diseño de arte (el que está completamente inspirado en los trabajos de Kubrick); ni los diálogos -sí, los diálogos, esos que tienen la profundidad intelectualoide de ¿Quieres ser John Malcovich?-. En realidad, lo que llama la atención es la ausencia de Foxcatcher en la nominación a Mejor Película. Y causa extrañamiento porque Birdman funciona más como un buen slide de apuntes compilados sobre recursos técnicos para estudiantes de cine…mientras que Foxcatcher es una pieza de reflexión cinematográficamente más acabada.

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