Y, como de costumbre, en cuanto los vemos o escuchamos, los ciudadanos nos apresuramos a cambiar de canal –si se trata de televisión– o de estación –en la frecuencia radiofónica– para huir de ese ruido electoral. Lo hacemos no sólo hartos frente a la saturación de mensajes vanos, sino por otras causas aún más preocupantes.

Porque ese rechazo generalizado expresa también una descalificación a los partidos políticos y a los contenidos insulsos de su propaganda electoral.

Qué más comprobación queremos, si son justamente los partidos políticos los que cambiaron la ley a sus anchas para difundir sin ton ni son tan aberrantes y triviales anuncios. Más nos indigna saber que cuentan con abundantes recursos del Presupuesto de Egresos de la Federación para sus obtusas y fastidiosas campañas propagandísticas. Basta un breve recuento para comprobar tal panorama:

Ricardo Anaya, del PAN, con sus frasecitas de que es posible acabar con la corrupción y la impunidad, cuando se han denunciado diversos casos en sus propias filas blanquiazules, además de que no hemos olvidado lo poco que hicieron en esos rubros durante los sexenios de Fox y Calderón.

El PT, mostrando desvergonzadamente a grupos de precaristas mientras sus dirigentes viven de lujo.

El PRI enredado en estadísticas de acciones que no son de su mérito exclusivo y ni siquiera son datos presumibles en un país donde el 50% de la población vive en la pobreza.

El PRD tan dividido y desprestigiado, que apenas puede mostrar un escaso catálogo de realizaciones. El Verde Ecologista, que permanece como partido satélite y oportunista, con escandalosos casos de despilfarros de sus dirigentes.

Y los nuevos institutos políticos no marcan diferencia alguna: Morena, una organización que gira en torno de la figura personalista y caciquil de su dirigente; el Partido Humanista cuyos liderazgos alquilados reaparecen bajo una nueva franquicia electoral e incapaz de definir lo que representaría hoy el humanismo, y el llamado Encuentro Social, que no representa nada ni a nadie, excepto a sus desconocidos fundadores con intereses particularísimos.

En cada anuncio, pues, se ve y se oye cómo se aprovechan de nuestros impuestos.

Ese es –¡uff¡– el panorama de estos días aciagos, al que se suman los pronósticos económicos más desalentadores.

Partidos políticos a los que, sin excepción –tanto los de antes como los de reciente creación–, no les interesamos ni nos representan. Son, como lo hemos visto o podemos anticipar, grupos que confluyen en un interés central: su desmedida ambición del poder por el poder mismo.

Díganme ustedes si miento: En lugar de que nos den a conocer a sus candidatos y los programas que proponen para valorarlos y quizá votar por el “menos peor”, tenemos que endilgarnos miles de minutos de palabrería, que se vuelven horas y horas de puerilidad. Y eso que apenas empiezan…

Por tanto, no sólo se trata que cambiarle de estación o canal, sino de pensar seriamente en la posibilidad de optar por el abstencionismo en este 2015 para no darle el voto a ninguno, pues todo parece indicar que ninguno lo merece. Pero de eso ya hablaremos.

Sobre el autor

Martha Chapa

Martha Chapa

Twitter Facebook Sitio web

En nuestra cultura han existido mujeres de enorme talento y fina sensibilidad, por lo que las artes plásticas no han sido la excepción y entre ellas siempre brillará la pintura de Frida Kahlo como también la de María Izquierdo o Cordelia Urueta. Dentro de esa dimensión, la de artistas mexicanas que decidieron ser pintoras, se inscribe Martha Chapa, quien también ha generado una gran obra, con significativos reconocimientos, dentro y fuera del país. Su imaginación y fina sensibilidad abarcan diversos temas, texturas y materiales, aunque en casi todas sus pinturas aparece como icono central, esa legendaria fruta que es la manzana. Ella la eligió seguramente porque aprecia en este fruto su condición de testigo presente de los orígenes de la humanidad. En su búsqueda, lo mismo pinta óleos que dibuja e incursiona en la gráfica, y en años más recientes, plasmando su talento sobre láminas viejas, oxidadas, carcomidas, que rescata de su etapa final para recuperarlas e infundirles nueva vida y belleza. Día a día, con sus pinceles emprende la travesía de la imaginación y esboza una manzana: aquella que fascinó a Eva, la que perdió a Atalanta o la que hipnotizó a Cezane y hasta la que empieza a crecer en el árbol del paraíso, a sabiendas de que una manzana puede ser todas las manzanas. Cada vez que tiene frente a sí un lienzo, lo aborda con sensibilidad, talento, pasión y vitalidad para sembrar ese fruto que apuntala la vida, refuerza el amor a la tierra y acrecienta el disfrute estético. Ratifica así que el arte conlleva elevados valores en nuestra sociedad y en la construcción de ese ser humano pleno, sensible y generoso que todos deseamos como ideal y esperanza para enfrentar el futuro. Martha Chapa, originaria de Monterrey, Nuevo León, inicia su trabajo artístico en la década de los sesentas Son ya 300 exposiciones individuales y un sin fin de colectivas, las que ha realizado en México, Europa, Estados Unidos y diversos países del Caribe, Centro y Sudamérica. Asimismo ha incursionado en la escultura y en el arte objeto. De su enorme creatividad surgen mágicamente lo mismo montañas, magueyes, colibríes, que búhos, guadalupanas y abstractos, entre otros muchos temas de sus pinturas. Su trabajo e imaginación se extiende también meritoriamente a través de una importante obra gastronómica pues ha publicado ya 32 libros, en especial sobre la cocina mexicana, además de artículos periodísticos en diversos medios de comunicación y como conductora de la serie “El sabor del Saber”, en TV Mexiquense Una artista de dimensión internacional, que convierte a Martha Chapa, en todo un valor de nuestra cultura contemporánea, con ya 4 décadas de destacada trayectoria dentro de la plástica mexicana, y con múltiples homenajes y reconocimientos, dentro y fuera de nuestras fronteras. Una destacada mexicana y talentosa creadora, comprometida con el arte y la cultura contemporánea.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *