Envidio la sensibilidad y capacidad estética que tiene el galerista Efraín Bernal para traducir la sutileza y la fuerza de las obras con las que trabaja en exposiciones totalmente memorables. Desde el 2013 en Bernal Espacio infunde a cada uno de sus proyectos aspectos únicos de la creación contemporánea que requieren de una experiencia y reflexión que va más allá de las tradicionales exposiciones, más como un proyecto de gabinete, cada proyecto nos invita a una introspección tanto de la piezas y artistas que visitamos, como de los sentimientos de exaltación cardíaca que generan en sus asistentes. En esta ocasión, la primera exposición individual en su pop-up gallery de la artista norteamericana Francesca Woodman (1958-1981), es una mezcla entre la textura de las paredes, con el tabique expuesto, y la delicadeza de las pequeñas, pero muy poderosas imágenes de Francesca -si así, completo, sin diminutivos-. Toda la belleza de sus imágenes se envuelven en una atmósfera casi fantasmagórica, de una presencia que fue fulminante como un rayo pero que dejó un aura que todavía a más de 35 años de su ausencia parecería que se realizaron ayer.

Con leves toques de color que rompen con la monocromía del blanco y negro, la exposición que se inauguró hace unos días en Madrid es completamente abrumadora. Mientras que en un texto de El País trataban de traerlo a cuestiones totalmente actuales con el título “Las 13 razones de Woodman” de Sergio C. Fajul, la realidad es que nunca nos podremos adentrar por completo en la mentalidad de una chica que lo único que sabía era sacar fotos, -pero que fotos- y que en esta ocasión se pueden apreciar 30 de las 800 imágenes que dejó impresas.

El arte ha sido un integrante más de la familia de Francesca, como se puede apreciar en el documental del 2010 “The Woodmans”. Su padre, George, era pintor abstracto que, después de su muerte, se tornó en fotógrafo realista de chicas, como si estuviera buscando la frescura de Francesca en cada una de sus tomas y necesitará la repetición para ver si en una de esas la luz se volvía a encender. Su madre, Betty, es pintora y ceramista comprometida, que hasta cierta forma busca la felicidad. En el documental la vemos en la preparación de una gran pieza para la Embajada de Estados Unidos en China, una especie de mural-collage gigante de colores vivos que pareciera que cobra vida y te alegra la vista, si, en efecto el miembro que parecería más frío y distante es quien está en la búsqueda de la felicidad, o de la negación, por medio de la ocupación diaria de las manos, en un intento de no querer pensar en culpabilidades de aquel salto fatal del 19 de enero de 1981. Finalmente, el hermano, George, es videoartista y hasta cierto grado trata de separarse de ese drama que ha involucrado a todos los miembros de su familia y que sigue siendo parte de la competencia por un prestigio en el mundo del arte.

50_BP4_ZigZag StudyAl ver la pared de tabique del número 17 de la Calle de Lope de Vega, se puede apreciar una vulnerabilidad que imana de la experiencia estética, que al mismo tiempo es recompensante y humanizante. La pregunta constante de quién es esta chica, nos invade, porque al final de cuentas ¿qué obra no es hasta cierto grado autobiográfica?, se preguntaría su madre.

Francesca nació el 3 de abril de 1958 con todas las estrellas alineadas para crear un cuerpo de trabajo consistente, confiado, único y original, para una época en la que todavía el mundo del arte no estaba listo en ver a una mujer desnuda, así, sin ningún tipo de problema. Ante la pregunta de porque su trabajo parecía tan autobiográfico, la respuesta es la misma a la de Van Gogh o Frida Kahlo, “soy una modelo que siempre estoy disponible” muy lejanas a la idea de declaratoria era una cuestión práctica.

La obra es como un fantasma provocador, pero porque su naturaleza es así no porque lo buscara, ya que supo sintetizar todas las posibilidades que le brindaban los medios analógicos -a diferencia de la creación artística de sus padres- en una era pre-digital y que hoy en día constituyen el pan de cada día en las innumerables imágenes de Instagram-Stories. Todo el tiempo es como si Francesca se abriera a los aspectos más íntimos de su creación, no de querer desaparecer sino de mundos paralelos -hasta cierto grado no he dejado de pensar en la película de Olivier Assayas, protagonizada por Kristen Stewart, “Personal Shopper” (2016) en una especie de médium entre el mundo que vemos y lo que no alcanzamos a ver- entre el mundo de la frivolidad con el que consumimos la moda y las imágenes actuales, y la profundidad de la búsqueda continúa de llevar los límites al máximo. En todas las exposiciones de Francesca vemos una mirada fresca de una intimidad fragmentada por el cuadro de la lente para dejar la duda constante de que hay más allá.

Francesca se presenta en cada una de sus imágenes no como una chica en la exploración sino como un personaje confidente, es por eso que el pequeño filme donde está experimentado una de sus imágenes más provocadoras, ella desnuda sentada en frente de su silueta, es un doble autorretrato en el tiempo, es tan revelador, después de dejar la silueta se escucha “Un maravilloso” feliz de haber logrado justo lo que quería.

Francesca ha sido como una estrella fugaz que brilla en la obscura noche y deja su estela, su trabajo que continúa iluminando una parte de este campo. Bernal ha sido un intermediario, elegante y sofisticado, capaz de reconocer esa belleza y mostrarla con una emotividad excepcional, incluso en una época donde las imágenes se difuminan en 24 horas.

 

Sobre el autor

Ximena Apisdorf Soto

Ximena Apisdorf Soto

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Maestra en Arte, con especialidad en Art Business por la Universidad de Manchester y egresada de la Licenciatura en Arte por la Universidad del Claustro de Sor Juana. Se enfoca en la creación de mejores relaciones para el intercambio de instituciones nacionales e internacionales. Actualmente, trabaja para el Barroco Museo Internacional, el cual será inaugurado en 2016 en Puebla y como consultora de relaciones internacionales con las asociaciones como la Asociación de Directores de Museos de Arte (AAMD por sus siglas en inglés) y Bizot para el Museo del Palacio de Bellas Artes. En 2014 fue coordinadora operativa de la 2da. Bienal de Arte Veracruz, para la creación y difusión de artistas del estado. Desde el 2011 se ha especializado en arte contemporáneo latinoamericano y su difusión en las plataformas digitales como fundadora y editora del blog Tildee.info. Escribe para las publicaciones especializadas: Flash Art, Revista Código, Artishock, entre otras. Ha trabajado en instituciones públicas y privadas, enfocada en la coordinación estratégica, operativa y de comunicación; tanto en México como en Estados Unidos; entre los que destacan: el Museo Nacional de Arte, el Museo Tamayo, Proyectos Monclova, I-20, Casey Kaplan Gallery, Prospect 2.5. Ha impartido clases para la Suprema Corte de la Nación (2007) y el Instituto Realia (2014). En el 2008 curó y coordinó la primera exposición de arte contemporáneo en el Museo Diego Rivera Anahuacalli: “Elefante Negro: Arte Contemporáneo”, en la cual participaron 21 artistas de 10 nacionalidades diferentes.

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