Hace casi ya un año me presentaron a Uber, como la mayoría de los usuarios supongo que fue una sugerencia de boca en boca, en este caso me subí con un amigo, lo dejamos a él y después me dejaron a mi, en un día de tráfico pesado, en un trayecto de Lomas de Chapultepec a Lomas de Sotelo la tarifa fue de 120 pesos aproximadamente. Al llegar a mi casa, mi amigo me llamó para asegurarse que todo estaba bien. En ese momento baje la apliación y soy usuaria, casi diaria de este servicio, el cual he recomendado ampliamente.

Rápido, fácil, confiable y accesible, serían los adjetivos más usuales para describirlo. Y lo mejor, es comprobarlo con ejemplos, el día de Navidad a la una de la mañana pedí un Uber para ir de casa de mi mamá a mi casa, y la tarifa fue como la de cualquier día, o que una amiga de Guatemala pueda moverse sin la necesidad de yo estar presente, o el poder lucirse con personas que me han tocado recibir en mi trabajo.

Sí, yo sé que hay un algoritmo que de repente fija las “tarifas dinámicas”, relacionadas con la oferta y la demanda, pero incluso en esas ocasiones te pregunta si quieres tomarla o simplemente esperar a que bajen, una ventaja de la ciudad de México es que no tenemos nevadas que puedan elevar las tarifas a más de 200 dólares como les sucedió en el invierno de 2013 en Estados Unidos.

Gracias a Uber:

  1. Ya no experimento la frustación de parar 8 taxis para ir a Santa Fe en viernes al medio día y que me digan:
    • “No para allá no voy”.
    • “Ya tengo que entregar el carro”.
    • “Ya es tarde voy a comer”.
    • “No estoy en servicio”.
    • “Pus hágale como quiera”.
  2. Deje de traer efectivo, pero me aseguró de traer mi celular con batería: SIEMPRE.
  3. Puedo tomar y sé que voy a llegar segura a mi casa.
  4. Puedo escuchar a The Hives a mitad del tráfico de Viaducto, en lugar del Fonógrafo, la Que Buena, los partidos de futbol o, lo peor de todo, música religiosa.
  5. Salgo de mi casa y hay alguien con una gran sonrisa esperando llevarme a mi trabajo.
  6. Casi en cualquier punto de la ciudad sólo tengo que esperar 20 minutos para que me recojan, y puedo ver donde esta el chofer en esos momentos.
  7. Pago un precio accesible, justo al momento -dependiendo la zona y hora en el que lo solicito- por mi transporte diario y, lo mejor, es que puedo ver un desglose de mi tarifa -tanto de tiempo como de kilometraje- en lugar del:
    • Señorita son 200 pesos de la Roma a Lomas de Sotelo.
    • Por ir a Lomas de Sotelo y a la Narvarte son 300 pesos porque ya son después de las 10 de la noche.
    • Son 100 pesos, es lo que marco el taximetro, en muchas ocasiones trunqueados.
  8. Acumuló puntos en mi tarjeta de crédito.
  9. Facturo diario mis andanzas, sin necesidad de estar entrando todos los días.
  10. Puedo calificar como fue el servicio y, en consecuencia ellos también me califican como usuaria.
  11. Si se me olvida algo me lo regresan.
  12. Se donde me subo y con quién.
  13. Los chóferes pudieran ser mis tíos, mi mejor amiga, mis compañeros y yo: Somos iguales.
  14. No tengo que estar al pendiente en cada alto, y estar viendo a todo el mundo como sospechoso de que se suban al taxi, como me sucedió con mi mami hace unos años.
  15. Cuando llueve me reciben con un paraguas.
  16. Tirso aprendió a comportarse arriba de un carro.
  17. Puedo tomar agua.
  18. Porque si algo no me parece, hay alguien que le da seguimiento y de hecho tratan de enmendarlo y mejorarlo.
  19. Porque en los últimos meses en lugar de aumentar bajo su tarifa base de Uberx de 50 a 40 pesos.
  20. No tengo que abrir la ventana a todo lo que da, porque el carro esta limpio y huele bien.
  21. Porque en Uber no me discriminan, ni hacen comentarios mordaces sobre política, futbol o el usuario. (Ejemplo del infierno que pueden ser tomar un taxi en la ciudad de México de Omar Villegas: http://voces.huffingtonpost.com/omar-g-villegas/taxis-ciudad-de-mexico_b_6726572.html?utm_hp_ref=tw).
  22. Porque si lo recomiendo es porque soy usuaria.
  23. Porque me gusta que haya varias opciones de transporte: mejores microbuses, mejoramiento del metro, las ecobicis y mejores taxis.

En resumen por ello #Ubersequeda, por fa firmen la petición de Change.org : Alto al Ataque contra UBER: Es un Servicio Entre Privados.

Sobre el autor

Ximena Apisdorf Soto

Ximena Apisdorf Soto

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Maestra en Arte, con especialidad en Art Business por la Universidad de Manchester y egresada de la Licenciatura en Arte por la Universidad del Claustro de Sor Juana. Se enfoca en la creación de mejores relaciones para el intercambio de instituciones nacionales e internacionales. Actualmente, trabaja para el Barroco Museo Internacional, el cual será inaugurado en 2016 en Puebla y como consultora de relaciones internacionales con las asociaciones como la Asociación de Directores de Museos de Arte (AAMD por sus siglas en inglés) y Bizot para el Museo del Palacio de Bellas Artes. En 2014 fue coordinadora operativa de la 2da. Bienal de Arte Veracruz, para la creación y difusión de artistas del estado. Desde el 2011 se ha especializado en arte contemporáneo latinoamericano y su difusión en las plataformas digitales como fundadora y editora del blog Tildee.info. Escribe para las publicaciones especializadas: Flash Art, Revista Código, Artishock, entre otras. Ha trabajado en instituciones públicas y privadas, enfocada en la coordinación estratégica, operativa y de comunicación; tanto en México como en Estados Unidos; entre los que destacan: el Museo Nacional de Arte, el Museo Tamayo, Proyectos Monclova, I-20, Casey Kaplan Gallery, Prospect 2.5. Ha impartido clases para la Suprema Corte de la Nación (2007) y el Instituto Realia (2014). En el 2008 curó y coordinó la primera exposición de arte contemporáneo en el Museo Diego Rivera Anahuacalli: “Elefante Negro: Arte Contemporáneo”, en la cual participaron 21 artistas de 10 nacionalidades diferentes.

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