Disfrazada de “exquisito” erotismo femenino, 50 Sombras de Grey (el más grande y rosa engaño jamás contado) es una cinta apta para aquéllos que no murieron de coma diabético por  “Diario de una Pasión” (Nick Cassavetes, E.U., 2004).

Hulega decir que siendo un Best Seller era obvia la intrascendencia de sus contenidos: el supuesto “arquetipo” masculino, aseado, ejecutivo, trigueño (sobretodo bien aseado), exitoso, millonario, educado…un “superman” en traje de vestir que envuelve a la protagonista en un crisol de miradas, latidos, frasesitas cíclicas, planos adornados de encaje y bisutería…hasta que el caballero de la noche (¿o era hombre de acero?), se ingenia algunas técnicas del BDSM ante los ojos atónitos de las mujeres que llenaron la sala de cine.

Bajo un guión muy estilo rococó y con movimientos de cámara plano contra plano que evocan “El Juego del Amor” de Watteau, lo que en realidad resulta increíble es el fenómeno del “deseo” generalizado que borbotea entre las mujeres que ingresan a las salas cinematográficas en la expectativa de hallar…algo más, sin racionalizarlo.

Lo cierto es que después de “Justine o los infortunios de la virtud”; “Juliette o las Prosperidades del Vicio”, “Los Ciento Veinte Días de Sodoma” y “La Filosofía en el Tocador” (obras todas del Marqués de Sade); “Calígula Emperador” (película de Tinto Brass, Italia,1979); “Saló”, “Bocaccio. El Decamerón”, “Teorema” y “Los Cuentos de Canterbury” (cintas todas de Paolo Passolini, Italia); Cuentos Inmorales” (trabajo cinematográfico de Walerian Borowczyk -1974- en el que conocemos a Lucrecia Borgia, Erzsebeth Bathory y Thérêse Philosophe); e incluso “Lolita” (la versión de Adrian Lyne, 1997) -por citar algunos trabajos- nos queda la impresión de que la sensualidad, el erotismo y la práctica del bondage que nutren la literatura erótica clásica…son factores totalmente desconocidos para 50 Sombras de Grey. En fin.

Un claro ejemplo de la “racionalización” del erotismo lo constituyen “Ninfomanía Vol. 1” y “Ninfomanía Vol. 2” de Lars Von Trier, cintas de 2014 que -aunque poco explícitas- ubican la insensibilidad, el sadismo y la marginación sexual, como las causas que detonan esta parafilia: nudos, látigos y extorsión hacen el trinomio narrativo de Lars Von Trier quien -acertadamente- evita el discurso de género y lo mejora porque desentraña la delgada línea entre el principio del placer (ello) y el principio de la realidad (dolor) freudianos; de cómo los procesos de socialización determinan los límites entre el deseo y la compulsión; y sobretodo…los límites entre los roles sociales y la sexualidad.

Si bien,“Ninfomanía Vol. 2”, en efecto, es la contraparte de “La Venus de las Pieles” de Polanski (historia sobre la adaptación de la polémica obra de Leopold von Sacher-Masoch de 1870 -escritor austríaco- y cuyos argumentos tienen sólidos planteamientos masoquistas); el Volumen 1 debe ser analizado a la luz de las analogías con los peces de río y poéticamente narrado con notas de Bach, el Fibonaccio, tritonos y dilemas judíos.

En suma, “Ninfomanía Vol. 1” y “Ninfomanía Vol. 2” de Lars Von Trier, superan por mucho a 50 Sombras de Grey por lo siguiente: afirman que toda mujer por sí misma es ninfómana, aunque esa condición es constantemente inhibida dada la preeminencia de los roles sociales. Interesante y menos rosa…¿no creen?.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *