La reciente gira que realizó el Presidente Vladimir Putin por algunos países de América Latina (Cuba, Nicaragua, Argentina y Brasil), es reflejo de la importancia que ha adquirido Rusia a nivel internacional y el interés de este país por reactivar sus relaciones en la región,

La visita del mandatario ruso al continente americano no ha sido en vano, al estrechar lazos políticos, económicos y culturales con países estratégicos, impulsar proyectos conjuntos y alcanzar acuerdos de suma importancia, la Federación Rusa se ha consolidado en América Latina.

Algunos de estos acuerdos apoyan el desarrollo y la cooperación científica y tecnológica, en países como Brasil y Argentina. En Nicaragua se reafirma la relación económica, militar, y de apoyo en la lucha contra la pobreza, el narcotráfico, terrorismo y crimen organizado, además de la búsqueda incansable del bienestar del pueblo.

Cuba, su aliado americano desde el ascenso al poder de Fidel Castro, se ha visto beneficiado en el aspecto económico con la condonación del 90% de su deuda, la inversión en el desarrollo social y el financiamiento tecnológico.

La constante actividad de Putin en nuestro continente, debería dar pie para que nuestro país considerara cambiar un poco la dinámica de la agenda en Política Exterior, y diversificar sus relaciones.

Para México es fundamental empezar a vincularse con Rusia y las economías emergentes (BRICS) si quiere mantener la influencia política y comercial a nivel regional, además de abrir campos de oportunidades para el desarrollo nacional.

Sin embargo, esto parece caer en la utopía, ya que los Estados Unidos Mexicanos dependen en más de un 85% de sus relaciones los vecinos del norte, y recibe de ellos una gran influencia política y cultural.

Si México comenzara a voltear a Rusia, podría obtener bastantes beneficios, entre ellos, algunos en materia energética. Por ejemplo, el país euroasiático participa, en conjunto con otros países de Asia Central, en el Mar Caspio ( Plataforma de Kashagan), y ha invertido en la construcción de cuatro unidades de generación de energía con capacidad unitaria en la República de Cuba.

Considerando lo anterior, si se contara con la inversión rusa, nuestro país podría obtener los mismos o mayores beneficios que otros países en ese sector, y podría incluso incentivar a los Estados Unidos a mejorar los acuerdos en materia energética y comercial.

A su vez, para Rusia, recurrir a nuestro país sería un muy importante paso, al encontrar en México un aliado comercial, y coronar su camino a la multipolaridad dada la cercanía de nuestro país con los Estados Unidos.

Como ya se ha dicho, México necesita considerar la diversificación de su agenda en política exterior. Hacerlo sin descuidar al país junto al que siempre hemos trabajado parece dejar mayores beneficios que pérdidas. Rusia se perfila para volver a ser considerado una potencia mundial y no deberíamos perderle la pista.

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