Mantener reservas adecuadas de agua corporal es extremadamente importante para la regulación de la temperatura, la función cardiovascular y el rendimiento físico.

Una mala hidratación está relacionada con un descenso en el volumen plasmático, el cual produce una reducción del volumen del latido del corazón. Por lo tanto, se incrementa la frecuencia cardiaca en un intento para compensar el descenso del volumen plasmático, esta compensación es inadecuada ya que se produce una disminución en el gasto cardiaco y por ende el rendimiento físico disminuye.

Los efectos adversos sobre el rendimiento físico ocasionados por un consumo insuficiente de agua, son menos comunes en deportes de corta duración y alta intensidad como el levantamiento de pesas y son más severos cuando el ejercicio fuerte es prolongado y en climas calientes.

Para evitar la deshidratación por ejercicios físicos, el American College of Sports, sugiere consumir de 400 a 600 ml. de agua 2 horas antes del ejercicio, lo que permite mejorar los niveles de fluidos corporales y retardar o evitar efectos adversos de un consumo insuficiente de agua durante el ejercicio.

Durante el ejercicio, el consumo de agua se enfoca a conseguir que se reduzca la carga sobre el sistema cardiovascular, mejorar la termorregulación, disminuir el riesgo de enfermedades por calor y aumentar el rendimiento.

Por ello es importante tomar la cantidad de agua adecuada, pues sucede que cuando se ingiere un gran volumen de fluidos en un intento de incrementar el contenido de agua corporal, una parte importante se pierde rápidamente en la orina.

Lo recomendable es ingerir agua que tenga una adecuada cantidad de sodio para así disminuir la pérdida de fluidos por la orina. Lo ideal es consumirla en pequeñas dosis durante el ejercicio, y antes de realizarlo, tomar solamente medio vaso de agua.

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