Jessica Lafontaine se presenta ante un altar de la Santa Muerte en una fiesta en Queens. Griselda San Martin

Fotografías de Griselda San Martin. Texto de John Leland

Para sus seguidores, la Santa Muerte es una entidad con grandes poderes curativos, trae prosperidad y también es una aliada en las venganzas. Algunos le piden tarjetas de residencia permanente, amantes, salud, protección contra los violentos carteles de la droga o los agentes de inmigración. Otros le piden que castigue a sus rivales. La llaman la Niña Bonita, la Niña Blanca, la Madrina, la Huesuda y decenas de otros nombres, entre ellos la Santísima Muerte. La mayoría le dice la Santa Muerte.

Poco conocida en Estados Unidos antes de 2001 y rechazada por el Vaticano, ahora tiene de 10 a 12 millones de devotos en México y otros lugares: es el movimiento religioso que ha crecido con más velocidad en América Latina, dijo R. Andrew Chestnut, un profesor de estudios religiosos en la Universidad Commonwealth de Virginia y autor de Santa Muerte, segadora segura. Sus seguidores incluyen a capos de la droga, familias trabajadoras, prisioneros y miembros de minorías sexuales.

Una persona reza sus plegarias en una tienda naturista de Queens, antes de una misa mensual de la Santa Muerte. Griselda San Martin

Una persona reza sus plegarias en una tienda naturista de Queens, antes de una misa mensual de la Santa Muerte. Griselda San Martin

Rosy López, propietaria de una tienda naturista, prepara una ofrenda de velas para un cliente que quiere volver con su amante. Griselda San Martin

Rosy López, propietaria de una tienda naturista, prepara una ofrenda de velas para un cliente que quiere volver con su amante. Griselda San Martin

En Nueva York, la fotógrafa Griselda San Martin, de 38 años y nacida en Barcelona, siguió el rastro de una devota de la Santa y se encontró con una mujer transgénero de Queens llamada Arely Vázquez, quien desde 2006 ha ofrecido una lujosa fiesta anual en honor a la Santa Muerte y también organiza reuniones mensuales en su casa.

“Es un asunto social y religioso”, dijo San Martin sobre las reuniones. “Rezan, casi como en una iglesia católica, y después ella cocina. Todo es gratis. Y su comida es deliciosa”.

Rosa Pérez con sus hijos y sus representaciones de la Huesuda se dirigen a un evento de la Santa Muerte en Queens. Griselda San Martin

Rosa Pérez con sus hijos y sus representaciones de la Huesuda se dirigen a un evento de la Santa Muerte en Queens. Griselda San Martin

Arely Vázquez trabaja en la decoración de un altar de Día de Muertos en su apartamento en Queens.Griselda San Martin

Arely Vázquez trabaja en la decoración de un altar de Día de Muertos en su apartamento en Queens.Griselda San Martin

La mayoría de los asistentes son inmigrantes, lo cual le da a las reuniones un sabor distinto del que tienen a las que asistió en México, contó San Martin. “El hecho de ser migrantes los deja al margen de la sociedad, así que esto los hace sentir que pertenecen a algo”, dijo. “Se conectan”.

Unos mariachis tocan en una fiesta organizada por un devoto de la Santa Muerte en Queens. Griselda San Martin

Unos mariachis tocan en una fiesta organizada por un devoto de la Santa Muerte en Queens. Griselda San Martin

Oraciones en honor a la Santa Muerte Griselda San Martin

Oraciones en honor a la Santa Muerte Griselda San Martin

A pesar de la condena del Vaticano, muchos devotos se consideran católicos y recurren a la Madrina para alguna intercesión especial, dijo Chesnut. A la Dama Calva no le importa si eres heterosexual u homosexual, rico o pobre, narcotraficante o agente antinarcóticos: la muerte tiene un lugar para ti. “No es como la Iglesia católica ni la Iglesia evangélica”, dijo. “La Muerte no discrimina. Los recibe a todos”.

Un baile en honor a la Santa Muerte en Queens Griselda San Martin

Un baile en honor a la Santa Muerte en Queens Griselda San Martin


Fuente: NYTimes / John Leland

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