Parte de la motivación del paciente es el esfuerzo de sus médicos, familiares y amigos, entre más apoyo de ellos, más debe esforzarse el paciente por salir del coma y volver a la vida.

El coma diabético es un mar lleno de misterios, todos los días son importantes, y los primeros son los más determinantes. Si la sumergida en un mundo desconocido no despierta pronto, más difícil y menos probable es que lo haga y si lo hace más secuelas quedan.

En mi caso después de 17 días en coma, las memorias se fueron perdiendo pero no los sentimientos, en todo momento sentí las buenas vibras de mis seres queridos, no es conscientemente pero el inconsciente las siente.

Durante el coma, el paciente no recuerda nada, no escucha, está sin estar.

Abrir los ojos es decir sí a la vida, acompañado de un estado en shock, ya escuchaba, estaba consciente, entendía mi entorno pero no podía hablar, literal me quedé sin palabras.

Ahí empezó una larga rehabilitación tanto física, emocional y mental.

Me enteré que mi hermano había hecho un gran acto de amor: donarme un riñón. Durante mi coma y con un diagnóstico desfavorable, los médicos creyeron en mi y decidieron jugársela, me operaron y trasplantaron un riñón mientras estaba en ese estado. Mis riñones ya no purificaban la sangre y por eso caí en coma.

La operación y recuperación fueron un éxito, para tener éxito hay que tener orden y por eso ahora estoy aquí con ustedes y aunque la diabetes no se cura, se controla, la enfrento y le demuestro a ese demonio que soy más que el, una guerrera de la vida.

“Los sueños son ilusiones más allá de la consciencia, el corazón puede brillar más que las estrellas y la motivación más grande es el amor”

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