Hacía varios años que no visitaba el Museo de Arte Moderno (MAM), el cual, si no mal recuerdo, cuando abrió sus puertas tuvo por largo tiempo una sala dedicada a la obra del gran pintor mexicano José María Velasco.

Volví al MAM varias veces a disfrutar diversas exposiciones. El año pasado, en compañía de Eugenia intenté ver una de ellas, pero era un día feriado y nos frustramos.

Apenas hace tres días dispuse de un par de horas, mientras mi proveedora de teléfonos móviles trasladaba la información contenida en mi entrañable, pero insuficiente, Blackberry a un I-phone, para lanzarme a la modernidad a la que muchos amigos me habían conminado.

Como el MAM está a solo tres o cuatro cuadras, decidí darme una vuelta, sin saber bien a bien qué se estaba exhibiendo. La pequeña caminata valió la pena.

En la planta baja se encuentra La belleza llegará después, integrada por una serie de trabajos de  Boris Viskin, de cuya obra sólo había tenido referencias periodísticas. Pertenece a una vertiente actual del arte, con la que no estoy familiarizado, pero varias de sus creaciones me parecieron verdaderamente impactantes, como el hongo nuclear construido a base de papel hecho bolas.

Curiosamente, hubiera dicho mi amigo Hugo, Boris debe ser hijo o sobrino de quien fue pediatra de mis hijos en esta urbe, quien tenía una noción muy particular acerca de la manera de introducir a los niños en el gusto por la comida. Nuestra hija mayor, Mariana, pudo haber sido colega de Boris, pues un día que le sirvieron puré de zanahoria, le pareció que era más decorativo embárrenselo en los brazos que ingerirlo, con lo cual logró una verdadera instalación.

Al subir a la planta alta del MAM, me encontré con la exposición Juan Soriano, 1920 – 2006, una espléndida muestra de este profundo artista (de cuya producción hay en nuestra casa una litografía que Irma recibió de su amiga Eugenia). Al iniciar el recorrido, llamó mi atención el retrato de Marta, de una extraordinaria conjunción de fuerza y serenidad, y me quedé con la curiosidad de saber quién era la tal Marta, pues al pie del cuadro hay un texto de Soriano que dice que ella fue quien lo introdujo al medio intelectual y creativo, presentándolo con varios de sus coetáneos, entre ellos Luis Barragán. Hoy, mi amigo Ricardo me ha dicho que se trata de la hermana del propio Juan Soriano.

Hay un aspecto entrañable en esa muestra, constituido por la amorosa entrega de Marek Keller, el compañero del gran artista tapatío, quien colaboró de manera fundamental en la puesta en escena de la obra que se puede contemplar en el MAM.

Mi última sorpresa fue ver, también en la planta alta, La colección Paul Westheim, El sentido de la forma. Parte integral de mi ignorancia era el desconocimiento de este hombre que se adentró, como pocos, en el arte mexicano, desde sus orígenes prehispánicos hasta las creaciones de los grandes maestros del siglo XX. Alguna vez escuché o leí el nombre de este verdadero sabio nacido en Alemania a finales del XIX, pero no conocía de sus aportaciones críticas y de su profunda valoración de la creación artística de mis paisanos.

Entre el conjunto de la obra que reúne esta exhibición, hay un Diego Rivera, por el que yo daría cualquier cosa, si estuviera en subasta. Se trata de un cuadro de dimensiones modestas (de pequeño formato, creo que se dice), quizá 25 por 30 centímetros, en el que aparecer una mujer en posición sedente, plasmada con sencillos trazos en los que predomina un azul pálido. Cada vez me convenzo más que, para mi gusto, Rivera es el grande entre los grandes de estas latitudes y muchas otras.

No me fijé hasta cuándo permanecerán estas tres exposiciones en el MAM, pero les aconsejo que, si no las han visto y tienen oportunidad, no se las pierdan.

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Sobre el autor

Marco Alcázar Ávila

Licenciado en Relaciones Internacionales por El Colegio de México, A.C. Embajador de México en Belice. Secretario Técnico de la Comisión de Relaciones Exteriores del Senado, presidida por la Senadora Rosario Green. Cónsul General de México en San José, California. Publicaciones: “México y Centroamérica: una política integral”, en La política exterior de México, Metas y obstáculos. ITAM, Siglo XXI, 2013. “El ideólogo en su laberinto”, en Otro sueño americano. En torno a ¿Quiénes somos? de Samuel P. Huntington. Editorial Paidós, 2004. “Apuntes para una política hacia los mexicanos de allá”, en El Nuevo Milenio Mexicano, Universidad Autónoma Metropolitana, 2004. “El Mecanismo de Tuxtla y Centroamérica en la política exterior de México”, en Revista Mexicana de Política Exterior de la Secretaría de Relaciones Exteriores., 2000; en coautoría con Laura Mora Barreto.

Una Respuesta

  1. Johnd6

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