Cada vez que tropiezo con un largo listado de datos de diversa índole viene a mi recuerdo el catálogo de las naves que las Musas hicieron del conocimiento de Homero, en su calidad de simple mortal. Con esa ayuda, el autor de la Ilíada consignó 29 contingentes, provenientes de una multitud de regiones y ciudades de la antigua Grecia, los cuales aportaron 1146 embarcaciones con miles de combatientes para acudir al asedio de Ilión (Troya).

No pretendo, ni está dentro de mis posibilidades, hacer el catálogo detallado de los asuntos que demandarán la atención del próximo gobierno federal a partir del 1 de diciembre de 2018, pero no dudo que, en buena medida, podría equipararse a la numerología homérica.

Así, pues me atrevo a formular un breve listado de los aspectos que deberían estar siendo objeto de análisis y formulación de propuestas por parte quienes (partidos, grupos e individuos) se supone están interesados en alcanzar el triunfo en los comicios del próximo julio.

En la mayoría de los casos no se trata de problemas puntuales sino de la conjunción de temas que no pueden ser abordados de manera aislada. Añado mis consideraciones al respecto, las cuales, como podrán verlo quienes tengan la suficiente paciencia, son, por fuerza, apuntes compactos cuya intención es ubicar las características esenciales de cada tema.

El orden de presentación obedece a las prioridades que percibo, en mi condición de ciudadano de a pie. Pero, como todo lo que se escribe y difunde, está abierto a la crítica.

  1. Seguridad pública/Seguridad nacional/Control territorial.

En el problema de la seguridad pública destacan los índices crecientes de violencia, reflejados cotidianamente en las noticias y registrados por autoridades y especialistas. La actuación de grupos delincuenciales de diversos tamaños, coberturas y “especialidades”, así como sus contubernios con autoridades, está en el centro de las preocupaciones ciudadanas en la mayor parte del país. Guillermo Valdés Castellanos en su columna de hoy señala el riesgo de la captura de la política por el crimen organizado.

Uno de los ingredientes más notorios es el vinculado con la producción, distribución, consumo, tráfico y exportación de estupefacientes. Esta última modalidad introduce la variable internacional en el manejo del asunto y, lleva, irremediablemente a la necesidad de definir con claridad los alcances de la cooperación con las autoridades estadounidenses en términos de nuestra seguridad nacional, tarea por demás compleja, dadas las presiones que aquellas pueden plantear a partir de sus estrategias regionales de seguridad.

Varios espacios del territorio nacional parecen escapar del control de las autoridades como resultado de un extendido proceso de connivencia entre grupos delincuenciales y autoridades municipales, en cuyo origen puede ubicarse el temor (los registros indican que, en promedio, cada mes un alcalde es asesinado).

Desde la pasada administración federal la mayor carga en la respuesta a las situaciones antes señaladas ha recaído en la fuerzas armadas, Ejército y Marina, cuyos titulares han venido insistiendo, sin éxito, en la urgencia de la aprobación de una Ley de Seguridad Interior, que ponga esa tarea en manos de las autoridades civiles, en los tres órdenes de gobierno, y deje “como último recurso el empleo de dichas fuerzas armadas”, con funciones, atribuciones y responsabilidades nítidamente acotadas.

La organización de las fuerzas policíacas federales, estatales y municipales, con solvencia en todas sus actuaciones, es una trascendental asignatura pendiente.

  1. Corrupción/Impunidad.

Citar ejemplos de la corrupción resultaría una tarea prolija, además de innecesaria dada una información pública cada vez más detallada acerca de sus frecuentes y notorios brotes. Hay quienes consideran que este mal está en el ADN nacional y citan como referencia la célebre frase del general Álvaro Obregón: “Nadie resiste un cañonazo de 50 mil pesos”.

El complemento de esta especie de pandemia ha sido la impunidad (la cual también se extiende ampliamente a los delitos del orden común).

Los intentos recientes de establecer valladares institucionales a la corrupción, con participación de miembros de la sociedad civil, no se han podido concretar en disposiciones claramente aplicables y están en discusión los motivos por los cuales han aparecido resistencias en los cuerpos legislativos con atribuciones al respecto.

El combate a la dupla corrupción/impunidad tendrá que considerar no sólo la parte que puede atribuirse a las autoridades y funcionarios de los tres órdenes de gobierno, sino también la correspondiente a la ciudadanía y al sector privado, prestos a señalar con el dedo flamígero, pero partícipes por omisión y comisión.

  1. Inexistencia de control del gasto municipal, estatal y federal.

Los mecanismos institucionales y procedimientos para ejercer la función controladora son extremadamente débiles y tortuosos, respectivamente, y ello se traduce en forma prácticamente automática en fuente de corrupción, por aquello de que “al arca abierta, el justo peca”.

Un avance sólido en este renglón tendría repercusiones importantes en el binomio identificado en el punto anterior.

En este mismo orden de preocupaciones es importante señalar que los resultados de la fiscalización de las empresas productivas del Estado (Pemex y CFE) no llegan al público en forma detallada y oportuna, lo que abre interrogantes acerca del desempeño administrativo y financiero de las mismas.

  1. Intervención en la economía.

El indispensable aporte del Estado a la economía tiene que partir del reconocimiento de la ubicación de México en el mundo, como ha sido siempre, aunque ahora se hable de globalización. De manera concomitante se tienen que tener como punto de partida para dicho aporte, las características derivadas del predominio de las políticas neoliberales que han venido operando, aquí y en China. La falta de realismo en este ámbito producirá intentos de reorientación de la política económica a cargo del gobierno que estarán condenados a la esterilidad o a la introducción de distorsiones que entorpecerán, por lo menos, el logro de los objetivos que se persigan.

La generación de empleos estables y el justamente demandado incremento salarial, que tendría como resultado la expansión del mercado interno, tienen que ser vistos, aunque no resulte muy alentador señalarlo, bajo la óptica de la productividad y la competitividad, en la cual la automatización de los procesos productivos está teniendo impactos relevantes tanto en el mercado laboral a escala mundial, como en los términos del intercambio comercial entre las naciones.

Por último, en este ámbito habrá que considerarse lo que resulte de las negociaciones de posible ajuste al TLCAN, susceptibles de ser vulneradas por los caprichos de quien hace cabeza en uno de los tres gobiernos. En todo caso y por razones que han sido ampliamente analizadas, la vinculación económica con Estados Unidos mantendrá su predominio sobre nuestras relaciones de carácter económico con el resto del mundo.

  1. Manejo del sector energético.

Las decisiones en materia energética tendrán un alto grado de complejidad en virtud de:

  1. a) el comportamiento previsible de la producción nacional de hidrocarburos;
  2. b) los tiempos requeridos para la ejecución de proyectos destinados a resolver rezagos en el procesamiento nacional del crudo, los cuales tienen que ir desde la fase de estudios hasta su puesta en marcha, sin contar con el dispositivo técnico y de ejecución de proyectos que Pemex tuvo a su alcance en el pasado;
  3. c) las tendencias en materia de hibridación (combustible/electricidad) para la operación de vehículos automotores;
  4. d) la importancia de desarrollar fuentes alternas de energía.
  1. Reforma fiscal/recaudación eficaz.

Una necesidad largamente debatida ha sido la ausencia de una estructura impositiva socialmente justa e imprescindible para la redistribución del ingreso. A esto hay que agregar un sistema impositivo carente de eficacia, en particular frente a los causantes mayores.

  1. Rezago regional.

Por numerosas razones que conviene volver a revisar, aunque se corra el riesgo de llegar a lo que podría calificarse como una especie de “sobrediagnóstico”, hay una gran parte del país, ubicada al sur de istmo de Tehuantepec, a la que es urgente incorporar plenamente al desarrollo nacional, dotándola de infraestructura propicia. Además, sería una forma de compensar el aporte de recursos que históricamente esa región ha realizado y realiza para la marcha de la economía de este país.

  1. Protección y conservación de recursos naturales.

Con gran frecuencia se propalan los valores de la biodiversidad existente en nuestro territorio, así como las acciones definidas por el gobierno para su protección y conservación. Se trata, desde luego, de un aspecto que demanda un cuidadoso manejo en su conjunto.

En especial, habrá que tener en cuenta los problemas que afectan, en diversas partes de nuestro territorio, al binomio agua/cubierta forestal. Las perspectivas en términos del declive de la disponibilidad de agua y sus causas a nivel nacional y regional están ampliamente documentadas. Y, por lo que toca a la tala incontrolada de bosques y selva, se deberá tomar en consideración el hecho de que es una actividad en la que se ha expandido la presencia de grupos delincuenciales, que hacen uso frecuente de la violencia para alcanzar sus fines.

  1. Urgente avance en soberanía alimentaria.

El objetivo de generar un incremento en la producción agropecuaria para satisfacción creciente de la demanda nacional, también creciente, además de una revisión minuciosa de todos los factores que inciden en los ciclos productivos (desde el clima hasta el aseguramiento de la producción, pasando por el apoyo crediticio y el nivel de desarrollo tecnológico) requiere de una acción decidida para revitalizar y actualizar el decaído segmento de la investigación y la experimentación, así como su consecuente extensión a todos los segmentos del sector, aspectos que hoy parecen estar restringidos a la producción destinada a la exportación.

  1. Sobrerrepresentación legislativa/Gasto en apoyo a los partidos políticos.

A pesar de ser un asunto que tiene no dos, sino varios filos, es necesario revisar las propuestas que han surgido para reducir el número de senadores y el de diputados (tanto federales como estatales), en busca de una mayor eficacia en la tarea legislativa y un menor costo de la misma. En este mismo orden de ideas, se sitúa la preocupación por la cada vez más cuantiosa canalización de recursos públicos para el mantenimiento de los partidos políticos, a lo que se añade la reiterada necesidad de aplicar una compleja legislación y complicados procedimientos para juzgar las muy frecuentes violaciones a la norma en el uso de tales recursos.

  1. Abordaje de las reformas estructurales.

De acuerdo con quienes le han dado seguimiento al tema, en algo más del primer año y medio de su ejercicio la actual administración federal centró sus esfuerzos en conseguir el respaldo legislativo para llevar a la práctica lo que se identifica como “reformas estructurales”. Como resultado de la concertación política se llevaron a cabo 58 enmiendas constitucionales, así como 81 modificaciones en la legislación secundaria, amén de la creación de nuevas instancias de gobierno.

Toda vez que el propósito de las referidas reformas ha constituido el ingrediente medular de la acción gubernamental y que, además de las aportaciones del legislativo, ha demandado una considerable inversión en tiempos y recursos institucionales diversos, resulta de la mayor pertinencia hacer una evaluación, sólidamente sustentada de su traducción en avances concretos o de la falta de los mismos, a fin de contar con elementos para consolidar lo alcanzado o para definir la conveniencia de ajustar sus planteamientos o, en su caso, para suprimir aquello que no ofrezca perspectivas claras de rendir fruto.

La cancelación a priori de las mencionadas reformas estructurales sería un acto de irresponsabilidad.

  1. Desigualdad económica/malestar social.

Sin duda alguna, el mayor reto que enfrenta nuestra sociedad y, por ende, quienes aspiren a su gobierno, es la creciente brecha en la desigualdad económica y social.

De acuerdo con las cifras oficiales, más del 50% de la población se encuentra en situación de pobreza y un 10% en condición de pobreza extrema y, por lo menos, en lo que toca al primer segmento, se advierte que se sigue expandiendo.

Si no se encuentran cauces para reducir de manera consistente, es decir en la realidad cotidiana de comunidades, familias y personas esos lacerantes índices, el desarrollo nacional seguirá lastrado, por más que aparezcan signos alentadores en algunos aspectos de la macroeconomía.

Se trata, evidentemente, de una problemática que no ha sido posible atajar a pesar de los esfuerzos institucionales que se han venido realizando, bajo diferentes denominaciones, en busca de mecanismos y políticas articuladoras que constituyan plataformas para la proyección de mejores condiciones para las grandes mayorías.

Todo eso sin ignorar que en la percepción de esas mayorías hay una justificada conjunción de elementos de malestar social, con potencial para impactar de manera negativa y de diferentes maneras la convivencia del conjunto nacional.

  1. Política exterior.

La Patria estará profundamente agradecida con aquel que ayude a quitar el polvo y a raspar el óxido de esta importantísima herramienta que fue y sigue siendo empujada al ostracismo desde hace algo más de tres lustros.

Coda.

Como creo haberlo advertido al inicio de esta nota, la identificación de aspectos que el próximo gobierno federal deberá esforzarse en atender, así como la de sus componentes, ramificaciones y consecuencias, se puede ampliar en forma sustancial.

No obstante, yo me limito a lo antes expuesto, con la quimérica expectativa, de que las formaciones políticas y las personas que se propongan participar en la liza electoral del próximo julio, expongan anticipadamente a los votantes potenciales sus opiniones y propuestas sobre cada tema, apuntando, como lo dije en la nota anterior, soluciones social, técnica, financiera y jurídicamente viables.

Lo demás, será lo de menos.

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