La información acerca de las actitudes asumidas por el aspirante republicano a la presidencia de los Estados Unidos de América, Donald Trump, en particular las relativas a su retórica anti-mexicana, ocupa cotidianamente considerables espacios en los medios informativos nacionales, impresos y virtuales.

Dicha información, como es de esperarse, ha convocado a un verdadero coro de comentarios de articulistas y comentógrafos que, en muchos casos, como lo hace hoy León Crauze, en El Universal, consideran que la respuesta del gobierno ha sido tardía e insuficiente. Es decir, quisieran una actitud beligerante, quizá estéril, pero, eso sí, muy placentera para la gradería.

Por eso son de llamar la atención los textos de Gabriel Guerra (El Universal) y de Jesús Silva-Herzog Márquez (Reforma), ambos también publicados este día.

Guerra señala que, después de varios meses de estarlo ignorando, los dichos de Trump han llevado a varios políticos mexicanos, comenzando por Fox y Calderón, a plantarle cara, como dicen los españoles, seguidos –añade Guerra- por “…una serie de personajes más interesados en su propia popularidad y sus agendas que en la defensa de los intereses mexicanos. Y finalmente [han incluido al] gobierno, cuidadosamente al principio, hasta aumentar el volumen y la visibilidad. Creo que esto es un error, por varias razones. Se trata de un proceso electoral de otro país, y si un gobierno extranjero hiciera algo similar en México el escándalo sería mayúsculo. Por odioso que sea el personaje, subir al gabinete y al Presidente de la República al ring con un personaje así es excesivo, arriesgado. Se le da motivo para denunciar la injerencia de un gobierno extranjero, para responder con la agresividad y vulgaridad que le caracteriza, para incitar aún más al odio y el rechazo a los mexicanos. A los bullies hay que ignorarlos y aislarlos, no hacerles el juego y darles más importancia de la que tienen. Trump no está descubriendo ni mucho menos creando el racismo ni la xenofobia o la misoginia de un sector del electorado estadounidense, las está explotando y aprovechando, pero ya estaban ahí. Si queremos entender por qué su discurso prende tanto, mejor volteemos a ver cómo fue que sucesivos gobiernos mexicanos descuidaron la relación con EU y se despreocuparon de la imagen de México en el exterior. Ahí están los resultados”.

Por su parte, Silva-Herzog subraya la última parte de lo dicho por su colega, al señalar: “Es cierto que México debe tomar una posición frente al ascenso del narcisista que puede hacerse de la candidatura republicana, pero, sobre todo, debe hacerlo frente al discurso antimexicano y proteccionista que va mucho más allá de Trump. Debe promover las perspectivas de México en Estados Unidos de un modo que no lo ha hecho desde la negociación del Tratado de Libre Comercio. En aquel momento se desplegó una estrategia compleja y ambiciosa que fue mucho más allá de los canales estrictamente diplomáticos. Fue una inserción exitosa en las muchas dimensiones de la vida política de Estados Unidos. Fue un diálogo con las distintas ramas del poder, una actuación decidida en la política local que significó también una presencia activa en los medios y en el mundo cultural. Una determinación de participar, de actuar, de exponer la voz de México en Estados Unidos”

Me doy cuenta de que en el señalamiento de Silva-Herzog (y también en el de Guerra) está implícito “el innombrable”, Carlos Salinas de Gortari, quien impulsó la citada estrategia en busca de la concreción del Tratado de Libre Comercio, y que después de él se produjo y agudizó el desinterés por la relación con la nación con la que tenemos la mayor integración económica, social y política, nos guste o no.

Desde mi perspectiva, el trabajo que se debe hacer frente al proceso electoral estadounidense requiere una considerable dosis de inteligencia y discreción, para analizar cuidadosamente los diversos escenarios que pueden derivarse de sus resultados, que algunos ya consideran inevitables a favor del puntero republicano.

Estamos a casi ocho meses de la fecha de la elección, tiempo más que suficiente para emprender acciones como las que se abandonaron después de la firma del TLCAN y, también, para prever acciones en los muy diversos ámbitos de la relación bilateral. Lo peor, es entrarle al juego del dime y te diré, grato a la tribuna local y útil para Trump y sus entusiastas seguidores.

Por lo demás, a quienes les interese adentrarse en el tema del rubio copetón inmobiliario, si tienen tiempo y oportunidad, pueden asomarse a las páginas de The Washington Post, para enterarse de la profunda incomodidad que su actuación provoca en altas esferas del Partido Republicano o a las de The New York Times para leer los análisis del Premio Nobel de Economía, Paul Krugman, acerca de ese individuo y su partido, a los que no duda en calificar de farsantes.

Por último, para los que quieran entender las raíces del ascenso de Trump, me parece excelente la recomendación de mi amigo Gustavo Mohar, publicada en Excélsior el día de ayer, de conocer los contenidos del libro The True Believer (El verdadero creyente) de Eric Hoffer, publicado en 1951. “Se trata –nos dice Mohar- de un análisis lúcido de las razones por las que surgen los movimientos populistas; los líderes mesiánicos que logran hipnotizar a sus seguidores con una retórica basada en darles sentido a sus vidas, de buscar la unidad y de generarles expectativas de un futuro prometedor, aun cuando éstas sean falsas”.

En fin, tendremos Trump para rato, pero la vida no se detendrá, así que será mejor buscarle sentido.

Etiquetas

Sobre el autor

Marco Alcázar Ávila

Licenciado en Relaciones Internacionales por El Colegio de México, A.C. Embajador de México en Belice. Secretario Técnico de la Comisión de Relaciones Exteriores del Senado, presidida por la Senadora Rosario Green. Cónsul General de México en San José, California. Publicaciones: “México y Centroamérica: una política integral”, en La política exterior de México, Metas y obstáculos. ITAM, Siglo XXI, 2013. “El ideólogo en su laberinto”, en Otro sueño americano. En torno a ¿Quiénes somos? de Samuel P. Huntington. Editorial Paidós, 2004. “Apuntes para una política hacia los mexicanos de allá”, en El Nuevo Milenio Mexicano, Universidad Autónoma Metropolitana, 2004. “El Mecanismo de Tuxtla y Centroamérica en la política exterior de México”, en Revista Mexicana de Política Exterior de la Secretaría de Relaciones Exteriores., 2000; en coautoría con Laura Mora Barreto.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *