Hace algunas semanas doña Elena Poniatowska fue galardonada con el Premio Cervantes, por su trayectoria literaria. Yo conservo en la memoria Lilus Kikus, una deliciosa obrita publicada en 1954 y confieso no haber leído su posterior producción, al menos con detenimiento y entusiasmo. Desde luego sé muy bien que escribió un buen número de libros y también que desde bastante tiempo atrás ha asumido una posición crítica respecto a temas de la vida de México y que tiene gran afinidad política con la izquierda.

Uno puede juzgar sus escritos y tener una opinión positiva o negativa de ellos. De igual manera, uno puede estar de acuerdo o desacuerdo con sus posiciones políticas. Pero lo que no se puede negar es que el Premio Cervantes es una gran distinción que otorga España a quienes destacan en el campo de las letras españolas  y las ideas.

En otro ámbito, hace unos cuantos días la doctora Julia Carabias fue retenida durante tres días en Chiapas, en el sitio donde desempeña con gran convicción una prolongada actividad en defensa de los recursos naturales de la Reserva de la Biósfera de los Montes Azules. Las circunstancias de este hecho no han sido aclaradas del todo y quedan en el aire sospechas acerca de las motivaciones que tuvieron (y seguramente siguen teniendo) quienes lo alentaron.

Cabe recordar que la señora Carabias se desempeñó como una destacada funcionaria pública y también que, como en el caso anterior, ha sido reconocida internacionalmente por su labor. Lo que no quiere decir que uno aplauda indiscriminadamente lo que ha hecho y se adhiera acríticamente a sus criterios. Pero lo que no se puede negar es la proyección internacional de sus preocupaciones respecto a la preservación de los cada vez más amenazados recursos naturales del sur de México.

Titulé esta nota “olvidos”, porque no pude encontrar otra palabra para describir el silencio que los dos hechos han merecido, en el primer caso de parte del Presidente del Consejo Nacional para la Cultura y las Artes, y en el segundo del Secretario de Medio Ambiente y Recursos Naturales. Quizá frente a los hechos referidos los dos funcionarios olvidaron que son, nada más y nada menos, que las voces del gobierno nacional en la promoción de la cultura y en la defensa de los recursos naturales, más allá de sus filias y sus fobias.

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