Después de ver la fascinación con la que hablan los curadores de la exposición “Hokusai: Más allá de la gran ola”:  Tim Clark y  Roger Keyes, que se exhibió en el British Museum en los pasados meses, en el documental “Hokusai: Old Man Crazy to Paint”(2017) realizado por la BBC junto con el museo lo que más resalto es ver la emoción que inunda sus voces cuando hablan de las piezas y de sus descubrimientos, de considerar esta exposición como un viaje físico y espiritual semejante a escalar el Monte Fuji.

  1. Hokusai vivió casi 90 años (1760-1849).  Comenzó a dibujar a los 6 años. Consideraba que conforme pasaban los años su estilo iba mejorando, así que al cerrar su primer ciclo de vida, de acuerdo al zodiaco japonés  se repite cada 60 años, ya sabía más sobre la naturaleza, sobre los animales, sobre las plantas. A los 80 ya se consideraba que se veía un progreso real, y esto coincidió con la pérdida de todos sus bienes en un incendio. A los noventa sabría más sobre el misterio de la vida. A los 100 sería un artista maravilloso. Finalmente, a los 110: “Todo lo que crearé: un punto, una línea, saltarán a la vida”, así al final de su vida firmaría como “El viejo loco por pintar”.
  2. Al principio, no consideraba que pintaba, ni dibujaba tan bien, por lo que fue al templo de Myoken y rezó por 21 días para convertirse el artista más importante del movimiento Ukiyo-e, “pinturas del mundo flotante” (s. XVII-XX) de la ciudad de Edo, actualmente Tokio. El día 21 al regresar a su casa el cielo se tornó oscuro y Hokusai fue impactado por un rayo. A partir de ahí fue que comenzó a florecer y se convirtió en artista establecido.
  3. Tenía una gran capacidad de observación de la sociedad en la que vivía. Una comunidad cosmopolita que absorbía tanto las actividades más exquisitas como el teatro, pero también, las actividades cotidianas. Estas observaciones las tradujó a una serie de cómics y novelas gráficas que se consideran el inicio del manga.
  4. Uno de los momentos más emotivos del documental es cuando Roger Keyes descubre una versión temprana de una de las piezas más populares de su serie “Treinta y seis vistas del Monte Fuji” (1831-1833), que representa al Monte en toda su magnificencia. Se ha llamado el “Fuji Rojo”, es en un momento del día donde se ve brillante. Kayes comenzó su catálogo razonado de gráfica de Hokusai en los años ochenta para finales de la primera década había duplicado el número de piezas que se conocían de él, así que con todo el conocimiento que tiene, coleccionistas a nivel internacional lo invitan a ver sus piezas. Un día, en Suiza, un coleccionista le mostró tímido, una impresión del Monte Fuji, le dijo que la pieza estaba descolorida. Al estudiarla con mayor cuidado, Keyes descubrió que en realidad era una versión temprana, por lo tanto, más cercana a la interpretación original de Hokusai, ya que el nivel de detalle en el bosque demostraba por lo menos tres capas diferentes de tintas, así era una imagen del amanecer cuando el Monte se ve con tonos rosas. Al contar cómo se da cuenta de este descubrimiento, se escucha su voz temblorosa por la emoción de incluso recordar ese sentimiento: “Esta es la mejor pieza que he visto”, esta impresión se denominó como “Fuji Rosa”.
  5. “La Gran Ola de Kanagawa”, parte de esta serie, se convirtió en su pieza más popular en Europa. En el  Japón de la época se llegaron a vender cerca de 8,000 impresiones al precio de dos tazones de fideos, por lo que tener una pieza de Hokusai era parte de la cultura popular. Para Vincent Van Gogh, el instante que en el que se ve la mayor fuerza de ola hace una referencia a la fuerza del agua como garras, le escribía a su hermano Theo “Todo mi trabajo en alguna medida está basado en el arte japonés” (Arles, Julio 15, 1888).
  6. La ventaja de poder ver esta clase de documentales en el cine, tal y como el del Bosco, es el nivel de detalle que se muestra. Para este documental un grupo de camarógrafos filmaron algunas de sus piezas en 8K para llegar al mayor detalle posible. Aunque, también te enseñan a mirar, por ejemplo, siempre había visto “La Gran Ola”, pero nunca con detalle y resulta que en la imagen se ve tanto la tensión de la ola apunto de romperse, el Fuji al fondo, y tres embarcaciones donde los marineros se preparan para sentir su golpe, ya no pueden escapar de ella, por lo que hay un gran drama en la escena. Si, en efecto, esos pequeños personajes nunca los había visto.
  7. A los ochenta años perdió todo en un incendio, saltó de la casa solamente con su pincel, por lo que perdió todo lo que había hecho antes. En ese momento, en el que se veía como un vagabundo, decidió pintar en un estilo diferente, dejó de dibujar, dejó a las impresiones de lado. También, le dejó de importar lo que los demás pensarán, lo que quería era de ir más allá de lo que ya había logrado en la imagen. Comienza una serie de rollos; en uno se ven unos patos nadando y cada una de las plumas; un dragón, un tigre, entre otros.
  8. Estaba también interesado en los fantasmas y demonios, es por eso que una de sus  imágenes más populares es Shoki, un cazador de demonios, que coincidentemente también fue la primera imagen que incluyó en un dibujo: “Niños en Festival” (1824-1826), donde se ven a dos mujeres con un bebé, al fondo delineado en rojo se ve al cazador cuidándolos, cuando lo entregó al dueño le gustó mucho ese detalle y fue lo que le dio la fuerza para saber que estaba listo para crear sus propias imágenes. Al final de su vida, crea el “Shoki Rojo” (1847), que actualmente se encuentra en el Met, también lo vemos pintado en rojo, con un fondo vegetal dorado, donde el cazador se presenta y nos ve directamente a los ojos, sin ninguna referencia espacial.
  9. En la última parte de su vida trabajaba junto a su hija Oi, quién también era artista, y que a quién le dedican la última parte de la exposición. Su pieza más importante es una pintura donde se ve la operación de un brazo de Guan Yu, al igual que su padre, logra atrapar un momento dramático en donde se ve toda la sangre que sale del brazo del protagonista en lo que está jugando un juego de mesa. La pintura tiene el hanko, el sello de su padre, en una especie de certificación de su arte.

Extra. La influencia de Hokusai ha ido desde la forma de ver y apreciar la naturaleza que retomarán los impresionistas, la forma de dibujar y animar en los primeros años de Disney hasta su presencia en nuestros smartphones con el emoji de la Gran Ola, que fue aprobada en Unicode 6.0 en el 2010 y después incluida en Emoji 1.0 en 2015.

Sobre el autor

Ximena Apisdorf Soto

Ximena Apisdorf Soto

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Maestra en Arte, con especialidad en Art Business por la Universidad de Manchester y egresada de la Licenciatura en Arte por la Universidad del Claustro de Sor Juana. Se enfoca en la creación de mejores relaciones para el intercambio de instituciones nacionales e internacionales. Actualmente, trabaja para el Barroco Museo Internacional, el cual será inaugurado en 2016 en Puebla y como consultora de relaciones internacionales con las asociaciones como la Asociación de Directores de Museos de Arte (AAMD por sus siglas en inglés) y Bizot para el Museo del Palacio de Bellas Artes. En 2014 fue coordinadora operativa de la 2da. Bienal de Arte Veracruz, para la creación y difusión de artistas del estado. Desde el 2011 se ha especializado en arte contemporáneo latinoamericano y su difusión en las plataformas digitales como fundadora y editora del blog Tildee.info. Escribe para las publicaciones especializadas: Flash Art, Revista Código, Artishock, entre otras. Ha trabajado en instituciones públicas y privadas, enfocada en la coordinación estratégica, operativa y de comunicación; tanto en México como en Estados Unidos; entre los que destacan: el Museo Nacional de Arte, el Museo Tamayo, Proyectos Monclova, I-20, Casey Kaplan Gallery, Prospect 2.5. Ha impartido clases para la Suprema Corte de la Nación (2007) y el Instituto Realia (2014). En el 2008 curó y coordinó la primera exposición de arte contemporáneo en el Museo Diego Rivera Anahuacalli: “Elefante Negro: Arte Contemporáneo”, en la cual participaron 21 artistas de 10 nacionalidades diferentes.

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