¿Qué hace que una relación funcione? Los expertos hablan de actitudes y formas de entender la reciprocidad que ayudan a que dos personas perduren unidas en el tiempo a través de su amor mutuo.

En contrapartida, no hay día en el que las estadísticas mundiales o regionales no reflejen la actual tendencia que caracteriza a los matrimonios (parejas formalizadas legalmente, pero parejas al fin y al cabo) contemporáneos: su escasa durabilidad y falta de visión del largo plazo.

Así pues, démosle la vuelta a la pregunta: ¿qué hace que una relación no funcione o que sus miembros se vuelvan infelices en ella? Según el siquiatra Kevin D. Arnold, existen seis hábitos de los miembros de las parejas que ponen en peligro las relaciones y su felicidad conjunta.

1. Falta de generosidad. 

El amor se fundamenta en la capacidad de dar de forma altruista, sin esperar nada a cambio intencionalmente. Este argumento se sustenta en que los miembros de la relación presuponen al dar que el otro le corresponderá debido a la confianza que se ha gestado entre ambos y a la reciprocidad y reconocimiento que se profesan en sus acciones individuales positivas. Es un efecto casi inconsciente, es decir, está ahí, pero no se da pensando en ello.

Las parejas infelices y egoístas dan para recibir algo a cambio de forma inmediata, no basado en una cuestión de demostración de amor hacia el otro.

 2. Querer cambiar al otro. 

Las parejas no tienen por qué coincidir en todo. De hecho, lo normal es que no lo hagan. El éxito de una relación afectiva radica en la capacidad de los miembros de la misma de aprender a conocerse y respetar las divergencias que se dan entre ellos. Las parejas infelices se reconocen por la necesidad de sus miembros de hacer que el otro cambie y se amolde a las exigencias y formas de pensar de la otra parte.

3. No dedicar tiempo a la pareja. 

Amar a otra persona hace que uno quiera pasar el mayor tiempo posible a su lado. Las parejas felices protegen ese espacio común y se sacrifican para, a pesar de las contrariedades de la vida o el ritmo frenético del día a día, puedan seguir gozando de esos momentos de intimidad. En cambio, aquellas que no apuestan por compartir y hacer sacrificios por estar a solas con el otro miembro, provocan que cada vez estar juntos se haga más complicado por la falta de sintonía.

 4. El rencor. 

Las discusiones deben ser el escenario idóneo para que las parejas se encuentren ante la adversidad y aprendan de los errores. Hay que tener la predisposición de resolver los conflictos y reparar el daño cometido.

Las parejas infelices convierten las divergencias en excusas para ser vengativos y rencoroso con el otro miembro. Cada pelea se convierte en una oportunidad para tomar la revancha y atacar con más fuerza al adversario.

5. Egoísmo. 

En una relación amorosa es importante la consulta, compartir las decisiones que, al fin y al cabo, repercutirán en el día a día de la pareja y en su devenir futuro. Las personas que se quieren y buscan la felicidad conjunta, comparten y se potencian mutuamente. En cambio, las parejas infelices, apuestan por fomentar su mundo independiente y personal por encima del común e imponen sus decisiones y sus sueños a los del otro miembro.

6. Hacer sentir culpable al otro. 

Preocuparse por la pareja, mirar por sus necesidades son actitudes que caracterizan a las parejas felices. Las que acaban por volverse infelices pasan por encima de los deseos del otro y fomentan su culpabilidad para salirse con la suya a como dé lugar.

 

Con información de Psychology Today

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