La infidelidad es una de las principales causas de divorcio y suele tener consecuencias devastadoras. Aun así no todas las parejas que atraviesan una infidelidad llegan a separarse, algunas se reconcilian y continúan su relación superando el problema.

El proceso de reconciliación no es sencillo, requiere de mucho esfuerzo de ambas partes, y pueden llegar a necesitar la intervención terapéutica de un profesional.

La reconciliación que se busca en la pareja después de la infidelidad tiene que pasar por un proceso de pedir perdón y perdonar. El perdón tiene efectos saludables en la persona que perdona, promoviendo su salud mental.

Otro de los objetivos básicos y más difíciles de alcanzar es la recuperación de la confianza, pues el traicionado siente que sus relaciones en el mundo ya no son seguras y que cualquier persona puede hacerle daño, puesto que se lo ha hecho la persona que más quería y en quien más confiaba.

La infidelidad puede afectar las distintas áreas que componen al ser humano. Algunos de los efectos son los siguientes:

Cognitivos:

La persona engañada suele tener pensamientos recurrentes sobre lo sucedido al punto de afectar su concentración y rendimiento diario. Otra de las respuestas frente a la infidelidad es un cambio en la forma de ver al infiel y a la relación de pareja, ya que se pierde la confianza en esa persona e incluso en posibles futuras parejas, llegando a no sentirse seguro en una relación. Se crea una huella de desconfianza difícil, aunque no imposible, de sanar.

Conductuales:

Pueden darse reacciones de agresividad por parte del traicionado. Puede aparecer la hipervigilancia, buscando con esto comprobar que la relación de su pareja con ese tercero se ha terminado. También las constantes preguntas indagando sobre lo que ha pasado y una comunicación bastante agresiva.

Emocionales

El sufrimiento emocional es muy grande. Aparecen sentimientos de rabia, de ser víctima de ridículo, depresión y ansiedad. Estos sentimientos pueden variar en cuestión de horas, por lo que se padece de constantes y repentinos cambios de humor.

Fisiológicos:

Alteraciones en el sueño, en el apetito, y pérdida de energía. También se suele dar una fuerte reacción fisiológica a los estímulos que le recuerdan la traición, por ejemplo, películas, comentarios, lugares, etc.

El infiel debe ser consciente de que todos estos efectos son comunes en la pareja y de que deberá mostrar paciencia, apoyo y perseverancia. Sobre todo, deberá de demostrarle al otro el deseo de cambiar, recuperar y luchar por todo aquello que se perdió cuando ocurrió la infidelidad.


Fuente: Iniciativa T

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