Los particulares y organizaciones que exigían a gritos la mediáticamente llamada declaración “3 de 3” (Patrimonial, Fiscal y de Conflicto de Interés) se quedaron pasmados cuando los legisladores determinaron que si tales particulares reciben recursos públicos, también estarán obligados a presentar tal declaración, inmediatamente tejieron y arguyeron que se trataba de una venganza. ¿Por qué si deseaban tanta transparencia pública, cuando la lupa se dirige a ellos reculan?

Dudo mucho de la efectividad de la medida “3 de 3” que tantos defienden, basta con la Declaración Fiscal para determinar los ingresos de una persona, y por consecuencia el aumento o disminución de su patrimonio, lo demás es sólo una parafernalia burocrática que genera precisamente mayor corrupción y complejidad para hacer inexplicable, lo que puede ser perfectamente transparente y auditable.

La corrupción no sólo es imputable al gobierno, también los particulares tenemos gran parte de responsabilidad. Es un tema cultural, aunque muchos renieguen de ello y quieren ver siempre a las instituciones públicas como el origen y fundamento de todos los males, el corruptor es sólo víctima.

Creo que la corrupción no se acaba con la creación de mayor burocracia, nuevos procedimientos o declaraciones. Observo que la “3 de 3” es sólo una bandera políticamente correcta, un cliché, pero la simulación, la declaración con falsedad y el ocultamiento seguirán, así sean “100 de 100”.

No hay otro camino que la educación y el cambio en el largo plazo con las nuevas generaciones, con un reforzamiento constante de la cultura del respeto y la legalidad, pero mientras mantengamos un sistema familiar, escolar, de negocios y de gobierno basado en incentivos económicos indebidos, seguiremos igual y aún peor.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *